










Nos levantamos temprano. El autobús nos llevó a Tudanca, un pueblo acogedor pero con un olor un poco desagradable. Este pueblo no tiene más de 50 habitantes. Comimos en un retauranre del pueblo y cuando terminamos nos dejaron tiempo libre. Estuvimos haciendo fotos y viendo el paisaje y aunque el pueblo olía un poco mal, tenía una vegetación exuberante. Por la tarde estuvimos en la Residencia sintetizando la mañana, haciendo carteles y presentándolos. Después de la cena el grupo de la Villa de Don Fadrique nos presentó el pueblo. No cabe destacar que ese día nos acostamos muy tarde. LOS PLAYEROS.
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